Calificación promedio de Almofala: 5 de 5 basada en 1 Reseña. 4 reseñas.
Ofrecemos 2 glampings en Almofala con un total de 10 noches con precios que oscilan entre los $99 y los $99 por noche.
Escondida en el corazón del interior montañoso del norte de Portugal, Almofala es uno de esos lugares de los que casi nadie ha oído hablar, y precisamente eso es lo que la hace tan especial. Almofala es una parroquia civil del municipio de Castro Daire, en el distrito de Viseu, en Portugal. En 2011 tenía solo 228 habitantes repartidos en un área de 18,60 km², lo que la convierte en un rincón realmente íntimo donde la soledad y la naturaleza van de la mano. Si buscas una escapada de glamping que se sienta a años luz del turismo de masas, Almofala puede ser justo lo que necesitas.
Almofala se encuentra en Castro Daire, en la subregión de Dão-Lafões, en el centro de Portugal, con coordenadas aproximadas de 40°57' norte y 7°48' oeste. La parroquia está atravesada por el río Varosa, que aporta al paisaje una presencia de agua suave y constante que contrasta de maravilla con el terreno granítico dominante. La economía local está basada en el sector primario, especialmente en la agricultura de subsistencia, la ganadería y la silvicultura.
El pueblo se asienta en las estribaciones de la impresionante Serra de Montemuro, la octava cordillera más alta de Portugal, descrita por el geógrafo portugués Amorim Girão como "la montaña más desconocida de Portugal". La sierra se sitúa entre el río Duero al norte y el río Paiva al sur, lo que coloca a Almofala en un corredor de belleza natural extraordinaria.
Castro Daire, la capital del municipio, está a solo unas 21 millas de la ciudad de Viseu, un trayecto de unos 21 minutos en coche. Desde allí, las conexiones con Oporto, el valle del Duero e incluso Lisboa son bastante sencillas. Lamego, la puerta histórica al valle del Duero, se encuentra entre Peso da Régua y Castro Daire a lo largo de la famosa carretera nacional N2.
Hay muchas razones para tener Almofala en el radar, tanto si viajáis en pareja buscando paz, en familia con ganas de aventura o con amigos que quieren algo realmente distinto.
La mayoría de los visitantes de Portugal se saltan por completo el interior y van directos a la costa. Eso hace que Almofala y sus alrededores estén llenos de sorpresas por descubrir.
Este mirador ofrece vistas sobre la parroquia de Almofala y la Serra de Montemuro. En el lugar hay una pequeña capilla desde la que se disfrutan panorámicas espectaculares que llegan hasta la Serra da Estrela, la cordillera más alta de Portugal continental. La capilla está rodeada por un muro que protege del viento, con acceso al atrio mediante una pequeña escalinata. Es un sitio con un ambiente muy especial, sobre todo al amanecer o al atardecer.
La Serra de Montemuro es un auténtico santuario ecológico, integrado en el Geoparque de Arouca y extendido por los municipios de Resende, Castro Daire, Cinfães, Arouca y Lamego. Las mesetas graníticas se alternan con valles profundos, arroyos de agua cristalina y bosques autóctonos de roble, acebo y retama, que sirven de hábitat al lobo ibérico, símbolo de la naturaleza salvaje de Portugal. Saber que uno de los grandes depredadores de Europa sigue moviéndose por estas montañas añade una dimensión muy potente a cualquier estancia en Almofala.
El municipio de Castro Daire siempre ha vivido de la ganadería y de la naturaleza, y la antigua práctica de la trashumancia consistía en el desplazamiento estacional de pastores y rebaños entre pastos de invierno y de verano. Para mantener viva esta tradición se creó el evento llamado "La última ruta de la trashumancia", que recrea el recorrido histórico final. La trashumancia fue inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO en 2019. Si tu visita coincide con este evento anual, la experiencia es inolvidable.
El río Varosa atraviesa la propia Almofala y dibuja un valle suave donde la vegetación de ribera se mezcla con laderas en terrazas. Caminar junto a sus orillas es casi meditativo, con el sonido del agua acompañándote en todo momento. Es ese tipo de belleza discreta y poco conocida que hace que el interior de Portugal sea tan especial.
La Praia Fluvial de Folgosa se encuentra en la orilla derecha del río Paiva, a unos 4 km de la villa de Castro Daire. Aquí las aguas del Paiva son tranquilas, ideales para un baño refrescante y actividades como el remo o el kayak. Las playas fluviales de Portugal son uno de los secretos mejor guardados del país, con agua dulce cristalina en entornos naturales espectaculares. El municipio de Castro Daire cuenta con varias de estas joyas escondidas a lo largo del Paiva.
Un sendero conecta la aldea de Gralheira, una de las más altas de Portugal, con Rossão y Feirão, cruzando una meseta granítica a más de 1.000 metros de altitud y ofreciendo vistas panorámicas sobre Trás-os-Montes y el valle del Duero, en un paisaje dominado por grandes rocas, brezos y carqueja. Si te gusta caminar por terrenos salvajes y poco concurridos, los senderos de Montemuro son espectaculares.
São João de Tarouca se sitúa a solo 6 km al noreste de Almofala. El interior del monasterio cisterciense de São João de Tarouca es precioso, especialmente si lo visitas con guía para apreciar los paneles de azulejos detrás del altar. Muy cerca están los pueblos vinícolas tradicionales de Salzedas y Ucanha, donde una torre fortificada medieval y un puente crean una escena sacada de un libro de historia.
Cerca de Folgosa, la ruta PR7 de las Levadas es un recorrido circular que atraviesa paisajes increíbles moldeados por la mano humana en el valle del Paiva, cruzando el río Mau y marcado por antiguos molinos, levadas y piedras de paso que muestran siglos de relación entre las personas y el agua. Es un paseo único que mezcla naturaleza e historia viva.
Lamego está considerada una de las principales ciudades del barroco portugués, famosa por sus iglesias, palacios y edificios civiles. La ciudad está dominada por el monumental Santuário de Nossa Senhora dos Remédios, con su impresionante escalinata barroca de 686 peldaños. Está a un corto trayecto en coche desde Almofala y ofrece una experiencia muy diferente pero complementaria: arte, arquitectura y catas de vino de primer nivel en el corazón del Duero.
Almofala no es un destino que busque llamar la atención. No tiene un monumento famoso en todo el mundo ni una playa llena de tumbonas. Lo que sí tiene es algo cada vez más raro y valioso: autenticidad, silencio y un paisaje que apenas ha cambiado en siglos. La Serra de Montemuro forma parte de la red Natura 2000 y está clasificada como Biotopo CORINE. El Montemuro Mountain Bike Center ofrece 302 kilómetros de rutas repartidas en nueve recorridos, desde senderos verdes para principiantes hasta pistas negras muy exigentes, así que hay opciones para todo tipo de amantes del aire libre.
Reserva un glamping en Almofala y entra en un Portugal que la mayoría solo imagina. Ya sea caminando por crestas de granito, bañándote en pozas de río cristalinas, disfrutando de vinos regionales o simplemente viendo cómo cambia la luz sobre las montañas desde tu alojamiento, estas son vacaciones que se quedan en la memoria mucho después de volver a casa.