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Alquiler glamping Isla negra - 1 glamping

Recomendado El más nuevo Precio: de menor a mayor Precio: de mayor a menor Número de reseñas Mejor revisado Reservación instantánea disponible
Alquiler de
$121
Por noche

Highland Yurts

SQ, Escocia, Isla negra, Rosemarkie 3 Duermen, 1 Dormitorio, (nuevo)

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La isla que no lo es del todo y que te va a conquistar

¿Estás planeando una escapada a Escocia pero te apetece algo más allá de los destinos turísticos de siempre? La Black Isle puede ser justo ese lugar que no sabías que necesitabas. A pesar de su nombre, este rincón tan especial de las Highlands escocesas no es ni negro ni una isla. Es una península en la región de Ross and Cromarty, rodeada por el mar por tres lados: el Cromarty Firth al norte, el Beauly Firth al sur y el Moray Firth al este. El nombre probablemente viene del gaélico escocés y combina las palabras isla y negro, siendo este último una referencia a la tierra oscura y fértil que ha hecho famosa a la zona por su riqueza agrícola.

¿Dónde está exactamente este tesoro escondido de las Highlands?

La Black Isle se encuentra justo al norte de Inverness, la capital de las Highlands escocesas. Esta península alargada se extiende hacia el este desde los pueblos de Beauly, Muir of Ord y Conon Bridge hasta llegar a Cromarty, en su extremo noreste. El acceso es muy sencillo gracias al puente Kessock, inaugurado en 1982, que conecta la península con Inverness. Tiene una superficie de unos 300 km² y una población aproximada de 12.000 personas. Lo mejor de su ubicación es que estás cerca de grandes atractivos turísticos sin perder esa sensación tranquila y rural.

Un clima que sorprende

La influencia marítima y su baja altitud hacen que la Black Isle tenga un clima más suave y estable que las zonas montañosas del interior. Con una media anual de lluvias de entre 600 y 1.000 mm, es una de las zonas más secas de Escocia. Eso significa más días para disfrutar del aire libre sin acabar empapado por la típica lluvia de las Highlands.

Por qué hacer glamping aquí tiene todo el sentido

La Black Isle ofrece una combinación perfecta de fácil acceso y sensación de escapada. Aunque está muy cerca de Inverness, la península conserva un ambiente que recuerda a las islas escocesas. Las vistas al mar están siempre presentes y el paisaje se define por tres elementos: campos de cultivo, fiordos y bosques. Pueblos como Fortrose, Rosemarkie, Cromarty y Avoch tienen cada uno su propia personalidad, con tiendas independientes, restaurantes muy buenos, puertos históricos y playas de arena.

Alojarte en un glamping en la Black Isle te sitúa en el centro de la aventura. El lago Ness, Glen Affric y los Cairngorms están a una distancia perfecta para una excursión de un día. Con una hora en coche hacia el oeste llegas a Torridon o Ullapool, puerta de entrada a las espectaculares montañas de Assynt y Coigach. Además, la península forma parte de la famosa ruta North Coast 500, lo que la convierte en una base ideal si te gusta viajar por carretera.

Encuentros con fauna que no vas a olvidar

La Black Isle es uno de los mejores lugares de Escocia para observar fauna salvaje. Su mayor fama se la lleva Chanonry Point, considerado uno de los mejores sitios del RU, e incluso de Europa, para ver delfines mulares desde la costa. Con la marea subiendo, estos animales impresionantes saltan a pocos metros de la orilla mientras persiguen salmones río arriba. El mejor momento para verlos es con la marea entrante.

Pero los delfines son solo el principio. El Moray Firth es uno de los hábitats marinos más importantes de Escocia y alberga marsopas, ballenas minke, focas y nutrias. En tierra, la península es conocida por su población de milanos reales, reintroducidos entre 1989 y 1994 tras haberse extinguido en Escocia a finales del siglo XIX. Hoy en día es habitual verlos volar sobre tu cabeza. Además, la zona cuenta con dos reservas naturales de la RSPB donde prosperan gansos caretos migratorios y aves forestales.

Cinco aventuras inesperadas que merecen tu tiempo

  1. Busca tesoros jurásicos en la playa de Eathie
    Sigue los pasos del famoso geólogo del siglo XIX Hugh Miller en Eathie, donde encontró su primer fósil de amonita. Esta costa es una de las pocas zonas de Escocia donde las rocas del Jurásico quedan al descubierto, y es fácil encontrar amonitas, belemnites y bivalvos. El descenso por los acantilados boscosos es empinado, pero merece la pena, ya que te lleva hasta una antigua cabaña de pesca del salmón que estuvo en uso hasta 1984.
  2. Vive el misticismo celta en el Clootie Well
    Cerca de Munlochy se encuentra uno de los lugares más extraños de Escocia. El Clootie Well es un manantial antiguo donde la gente cuelga trozos de tela en los árboles como parte de un ritual de curación que podría remontarse al siglo VII. Según la tradición, si mojas una tela en el agua y la atas a un árbol, la enfermedad desaparece a medida que la tela se descompone. Es un sitio fascinante que refleja una tradición muy extendida antiguamente en Escocia e Irlanda, la de los pozos sagrados a los que acudían los peregrinos en busca de sanación.
  3. Viaja 1.250 años atrás en el museo Groam House
    En el pueblo de Rosemarkie, este pequeño pero impresionante museo alberga una de las colecciones de escultura picta más espectaculares de las Highlands. Su joya es la Piedra de Rosemarkie, de 2,6 metros de altura, una losa con cruz del siglo VIII considerada una obra maestra del arte picto. Estas piedras talladas cuentan la historia de un antiguo monasterio cristiano que prosperó donde hoy se levanta el pueblo.
  4. Pasea por el mágico Fairy Glen
    Este encantador recorrido por un bosque antiguo parece sacado de un cuento y cuenta con dos cascadas espectaculares que caen entre rocas escarpadas. La leyenda local dice que los niños de Rosemarkie realizaban aquí ceremonias especiales, decorando las pozas con flores para que las hadas mantuvieran el agua limpia. El sendero señalizado de 3 km es perfecto para todas las edades.
  5. Crúzate en el pequeño ferry de Cromarty a Nigg
    Para una experiencia muy escocesa, súbete a este ferry veraniego que solo puede llevar un máximo de dos coches y doce pasajeros. El trayecto es corto, ahorra bastante tiempo en coche y ofrece vistas únicas del Cromarty Firth, donde incluso puedes ver delfines o las impresionantes plataformas petrolíferas fondeadas en aguas profundas a la espera de mantenimiento.

Capas de historia bajo tus pies

La Black Isle está impregnada de historia que abarca miles de años. Rosemarkie fue un importante centro del cristianismo temprano y un asentamiento monástico picto hace unos 1.200 años. La zona cuenta con castillos, túmulos funerarios e incluso una catedral. La catedral de Fortrose fue la sede episcopal de la diócesis medieval de Ross y está construida principalmente en arenisca roja. En Cromarty, la preciosa casa de techo de paja donde nació en 1802 el geólogo y escritor Hugh Miller se conserva hoy como museo del National Trust for Scotland. Su colección de más de 6.000 fósiles forma parte importante del National Museum of Scotland en Edimburgo.

Una conexión exploradora poco conocida

A los amantes de la historia les puede sorprender saber que Alexander Mackenzie, el explorador que cruzó Canadá por tierra en 1793 y dio nombre al río Mackenzie, está enterrado cerca del pueblo de Avoch, en la Black Isle.

Sabores locales y artesanía con carácter

Las fértiles tierras agrícolas de la Black Isle producen alimentos locales de gran calidad, muy valorados en toda la región. La cervecera Black Isle Brewery, cerca de Munlochy, elabora cervezas artesanas ecológicas premiadas usando cebada de su propia granja orgánica. Si te gusta el whisky, la destilería Glen Ord en Muir of Ord, fundada en 1838, es la última destilería que queda en la Black Isle y ofrece visitas y catas de su whisky single malt Singleton.

Los mercados locales, restaurantes y tiendas de granja presumen de productos de esta tierra tan fértil. Además, la península acoge la feria agrícola más grande y querida de las Highlands, el Black Isle Show, que se celebra cada agosto cerca de Muir of Ord.

Ideal para ir en bici y explorar sin prisas

Ir en bicicleta es, sin duda, una de las mejores formas de descubrir la Black Isle. Con kilómetros de carreteras tranquilas y caminos bien cuidados, la península invita a explorar despacio. Para los amantes del mountain bike, Learnie Red Rocks ofrece emocionantes rutas forestales de distintos niveles, desde fáciles hasta muy exigentes. Los senderos del bosque también son perfectos para recorrer a pie o en bici entre paisajes de postal.

Reserva tu aventura de glamping en la Black Isle

Ya sea que busques observar fauna salvaje, sumergirte en historia antigua, vivir aventuras al aire libre o simplemente desconectar rodeado de los increíbles paisajes de las Highlands, la Black Isle lo tiene todo. Esta península tan especial ofrece la rara combinación de fácil acceso y una auténtica sensación de estar fuera de los circuitos habituales. Reserva tu glamping ahora y descubre por qué esta isla que no es del todo isla ha conquistado a quienes buscan algo realmente especial en Escocia.

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